Se puede decir que Cámara Abierta 2.0 tiene dos “pilares” básicos: los contenidos web y el periodismo ciudadano. De hecho, el programa es una escisión de un especio homónimo que inauguramos dentro del informativo de La 2 Noticias la pasada temporada.
Cámara Abierta en La 2 Noticias era la primera ventana que abría una televisión generalista al emergente periodismo participativo. A la información que aportan los ciudadanos. Sin matices. Sin intermediarios. Y la verdad, es que estuvo muy bien que TVE, como televisión pública, como servicio público, fuese la primera en hacerlo.
Ponerlo en marcha fue un trabajo difícil. De alguna manera, todos asociabamos el boom de acceso a las nuevas tecnologías con la llegada de una avalancha de vídeos informativos. Antes de empezar con la sección, consultamos con el departamento jurídico de la tele para cerrar posibles responsabilidades. Elaboramos un código ético para elaborar las informaciones. Dotamos a la web de una serie de filtros para garantizar, en la medida de lo posible, la identidad de los vídeos. Nos preparamos para hacer una profunda labor de investigación para verificar aquellas informaciones que pudiesen venir manipuladas o falseadas…
Empezamos a funcionar, pasaron los meses y pocas veces hizo falta que recurriesemos a ninguno de los supuestos anteriores. Los vídeos no llegaban en masas. Más bien a cuentagotas. Hicimos bien en prepararnos como productores porque nos hartamos a llamar a todo el que nos quiso coger el teléfono. Recorrimos facultades animando a los universitarios. Nos pusimos en contacto con todas las organizaciones no gubernamentales del país; con organismos públicos y privados; con asociaciones, plataformas, personas individuales involucradas en algún tema en concreto…
Conseguimos tener una media de tres, cuatro “Cámaras Abiertas” a la semana. Con un trabajo detrás que no sabe nadie que no se haya metido en esto (¿verdad, Nuri? Es la que más sufre ahora nuestros “Tu Ruedas”) Cuándo, por ejemplo, nos enterábamos que una plataforma se iba a manifestar por el difícil acceso a la vivienda, averiguábamos el contacto de alguién involucrado en la organización, le contábamos de que iba el espacio y les proponiamos grabar su propia visión del evento para emitirlo en el informativo. Entonces, casi siempre les parecía una fantástica idea; una oportunidad de tener voz en un espacio informativo de difusión nacional donde la actualidad marca la crónica del día y donde es difícil que tengan cabida noticias atemporales, o muy locales, o muy específicas o muy minoritarias.
La realidad nos mostró “cruelmente” que el acceso a las nuevas tecnologías no implicaba el “uso” social de ellas. En España no había – y no hay - cultura social participativa. Y menos en lo que a información se refiere. Pero cada vez son más los medios y las plataformas que luchan porque eso cambie. Porque se construya una red de información paralela a la que determinan los medios. No excluyente. Complementaria y plural. Crítica. Donde todo el que quiera pueda poner voz a lo que le preocupa o le interesa. Y ahí es donde entra internet. Que no entiende de “prime time”, ni de ámbitos de cobertura.
No hay que remitirse a gigantes internacionales como OhmyNews, Now Public, o Global Voices. En casa tenemos muy buenos ejemplos: Periodismo Ciudadano, o Bottup por mencionar dos de los mejores que, además, no están dentro de ningún “gran” medio.
Precisamente Bottup ha puesto en marcha, para celebrar su primer aniversisario, el I Premio Periodista Ciudadano. Una estupenda manera de premiar a todos aquellos que aportan contenidos informativos desinteresadamente y de animar a todos los que todavía no han empezado a hacerlo.
El bien o mal llamado periodismo ciudadano es una oportunidad para todos. Para ser críticos con lo que nos rodea. Para tener derecho a tener voz y derecho a escuchar otras versiones, otras noticias, otras miradas. No es sólo un instrumento de denuncia (que también) es una oportunidad de dar voz a muchas situaciones desconocidas o acalladas.
El periodismo ciudadano es imparable, pero avanza demasiado lento. Necisitamos más educación social, más participación, porque ya esta demostrado que hay mucha gente interesado en lo que una persona pueda decir.