Cuando llega esta hora del domingo (las ocho de la tarde más o menos) empiezo a pensar en lo que nos viene encima el lunes… y me entran ganas de meterme en la cama y levantarme el viernes que viene. Miento. Esta semana, quiero acostarme y levantarme el miércoles por la mañana tempranito. Porque nos vamos a Zurich. A pasar dos días con la gente de Google en sus nuevas oficinas de Suiza. No os voy a negar que siempre es un gustazo meter la nariz en lo que están haciendo los gigantes de la red y, encima, darte una vuelta por una ciudad que no conoces. Pero eso, ya os lo contaremos el viernes.
Lo de hoy es lo de mañana. Y pasado. Tenemos que hacer los tres programas en dos días, y normalmente llegamos por los pelos, así que esta semana y la que viene vamos a ir de cabeza.
La semana pasada adelantamos todos los temas que pudimos, pero estaba la pieza para la gala de MySpace, los líos varíos de cabinas, equipos… porque andamos sin producción y nuestra cruz particular con la capturadora de imagen (a la que cualquier otro día de estos le dedicamos un post, porque tiene tela el asunto).
El programa de mañana esta más o menos en el horno… el del martes, en un 50 por ciento, y el del miércoles en pañales… ¡horror! Creo que voy a salir a tomar algo… o a meterme en la cama y no levantarme hasta el miércoles!
Qué envidia,el miércoles en la sede de google en Zurich…¿no me podrias llevar?…
¡Cómo me identifico con este post! Pero la realidad es que el tiempo pasa, las cosas pasan y Zurich viene. Y podrás contarlo. Pero es cierto, en ocasiones dan ganas, como Zelig, de tener la virtud del mimetismo para, en este caso, convertirse en oso e hibernar… Y no despertar hasta que el solecillo te dé en la nariz. ¡Son dos días! Un abrazo.